lunes, 21 de agosto de 2017

LAS EXTRAÑAS SIRENAS DE LA CALLE MORENO 3519





Hace unos años, cuando buscábamos gárgolas en Buenos Aires, Margarita Paroli, descubrió las sirenas que sin esfuerzo sostienen los balcones de éste edificio en la calle Moreno entre Maza y Boedo.










Debió ser una casa destacada de ese punto de Almagro.



Foto: Catastro, 6 de mayo de 1997


Su frente, amplio ( 13,28 m), ofrece tres entradas. En esto de descubre que fue edificada con afán de lucro, como tantas otras que encargaban los inmigrantes enriquecidos, en tiempos del art nouveau.








Requería un frente quimérico, que hipnotizara a los futuros inquilinos, que les generara el vivir allí.

Los arquitectos respondían a las exigencias de sus comitentes, volcando el bestiario medieval, en el urbanismo porteño, junto a un aprovechamiento al máximo del terreno. En este caso de poco fondo, apenas 18 metros. 

Esas tres puertas que conducían a diferentes categorías de departamentos, del frente al fondo. Una llevaba a los departamentos de los que se obtendría la mejor renta, llenos de comodidades, éstas iban mermando hasta los del fondo, en general espacios oscuros, diminutos, y mal ventilados.


Foto Catastro 4 de abril de 2010



La fachada de esta casa de departamentos, es generosa en ornatos. Aunque abundan mascarones, guirnaldas, hojas de acanto, volutas, modillones, caracolas, cartelas, monstruos tutelares, resulta armoniosa. 





Lo que pudo resultar recargado, se aligera por las aberturas, las ya mencionadas tres puertas en Planta baja, ubicadas en posición central y los dos ventanales de arco, en los extremos. 





En el primer piso, 4 puertas ventanas con balcón, 2 también en arco y dos con dintel plano. 





 Todas con seudo guardapolvo y suntuosas decoraciones. Excelente carpintería, que sigue la línea ondulante del estilo.





De la calidad de la casa, dan cuenta entre otros, los esmerilados de los vidrios en las banderolas de las puertas cancel.






Los balcones, parecen apoyarse en podios bellamente ornamentados con guirnaldas, flores y grandes hojas de acanto.










Los balcones, además de sus rejas maravillosas, muestran una decoración, que sirve de sostén al apoyamanos  de bronce, que las atraviesa.





EL remate presenta el siguiente recorrido: una linea recta central , que cambia a arcos por sobre los ventanales que clausuran la construcción hacia el este y el oeste. Concluido los arcos, queda de cada lado, algo menos de metro, donde la cornisa vuelve a ser recta

La clave, o punto más alto de esos arcos, se marca con un adorno marino cuyos lados asientan sobre volutas, de estas últimas se forma una guirnalda. Del centro del adorno marino, cae una ramillete de flores. Debajo e este conjunto, se desarrollan dos grandes volutas, que sostienen los lados el mascarón y el conjunto ornamenta que allí se compone. La decoración del cornisamento muestra un puntillado, que realza la edificación.





La edificación, como venimos diciendo, mantiene una rígida simetría.
Justo en los ángulos donde la cornisa recta comienza a elevar la altura para formar los arcos, hay dos figuras,  y otras dos en el punto extremo donde termina el arco, de las que mal se distingue desde la calle,  el detalle de su naturaleza. 





Allí están como centinelas, seguramente para cumplir una función tutelar




 Son figuras antropomorfas. Pudieran ser monstruos marinos, o particulares dragones.  Sobresale en  el rostro  amenazante, la cabeza calva,  orejas como asas, las enormes bocas abiertas que enseñan los dientes casi rugientes, las fosas nasales dilatadas, grandes ojos que miran al cielo como atisbando peligros que de allí pudieran venir. Una aleta, que viene de la espalda se expande, otra se aferra a la cornisa, que en ese punto aumenta su altura. La cola, larga, anillada,  cae hacia la calle, termina en una forma de membrana con seis dedos.  





Mencionamos los mascarones entre volutas, también simétricos, representan un rostro femenino de bellas  y serenas facciones. LLevan el cabello, con un peinado partido al medio, que sobre los hombres en suaves ondas. Un collar es su única joya.











El que se encuentra más próximo a la Av. Boedo, presenta un deterioro, que lleva a presumir, que en poco tiempo desaparecerá.















Por debajo de la barbilla, se ve una fisura, que hacia el costado del cuello ya ha formado un peligroso hueco.





Dado que la casa, tiene en general, un buen estado de conservación, salvar ese mascarón  representaría un gran logro. 





En la Planta Baja, como ménsulas que sostienen los balcones del primer piso, tenemos 4 sirenas, una perdió la cabeza. Cada una tiene un rostro diferente.




Quizás se sientan bonitas, mostrando sus pechos, sus colas particulares.















La verdad es que son feas, sus rostros grotescos, sugieren la función de espantar males de ojos y envidias.













Nada lleva a presumir que desaparezcan pronto. Pero, como en  Buenos Aires, nunca sabe, las subimos para recordar que alguien las eligió.

















©  Ana di Cesare por Peña de Historia del Sur 
© Fotos: Ana di Cesare
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sábado, 19 de agosto de 2017

UN AGUILUCHO QUE SE IMPONE - Estados Unidos 2242


Viajábamos con mi amiga Margarita Paroli, cuando creímos ver entre las ramas de los árboles un águila enorme, de mampostería claro.

Nos detuvimos y allá estaba, en un ángulo de un edificio de la vieja  CIAE (Compañía Ítalo- Argentina de electricidad ) custodiando edificio y calle.





Un símbolo de poder con características propias.



Una poderosa y amenazadora ave inmortal, donde se posan, inocentemente, otros pájaros, que observan por los ojos ciegos de la creación humana.





La subestación, como todas la de la Ítalo es interesante, esta, en particular es de grandes dimensiones.





Tiene 3652 m2 de superficie cubierta, en un terreno de 23, 47 m. de frente por 
59,18 de fondo. 



Foto Catastro  septiembre de  2006



Foto Catastro 1997





La obra pertenece a los ingenieros Devoto y Bruzzone, éste último fue  en su época de constructor, colaborador del arquitecto Virginio Colombo.






El único ornamento del edificio, no pasa desapercibido para los transeúntes, es imposible no detenerse a mirarlo. 












Si querés ver algo diferente en un edificio de la antigua compañía de electricidad, pasá por ese rincón de San Cristóbal que no te desilusionará.



©  Ana di Cesare por Peña de Historia del Sur 
© Fotos: Ana di Cesare
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