sábado, 29 de abril de 2017

Casi a fines de diciembre de 2016, quedé embotellada por el tránsito, por la calle Chacabuco a metros de su cruce con México. ( México 702)

Levanté la mirada y vi un friso de dragones en alto relieve con los ojos sobresalientes, muy rojos, que en ese mediodía soleado, me pareció verlos brillar como si fueran de vidrio. 

Aunque hace casi 30 años, viví un tiempo en las inmediaciones, en la casa Moreno, no conocía este frente.  Recién pude ir expresamente a fotografiarlo, a comienzos de enero de éste año.

El edificio de 2 plantas tiene una linda estampa. Balcones en la ochava, uno cerrado con celosías, otro abierto como un mirador. Hacia las ventanas que continúan la construcción, una falsa columna con capitel jónico, entre los medio toros un girasol estilizado, que desde abajo semeja una cruz.  Una decoración vegetal hermosa dispersa en frente, ménsulas.

De manura abrupta emerge la larga fila de dragones. Yo amo los dragones

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